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domingo, 27 de septiembre de 2015

ANTONIO SUSILLO, SEVILLANO ILUSTRE

Nació en Sevilla el 18 de Abril de 1857 y aquí fue donde murió el 22 de Diciembre de 1896. Nacido en el seno de una familia humilde en la Alameda de Hércules, su padre se dedicaba al almacenaje y venta de la aceituna en el mercado de la calle Feria.

Dos leyendas son las que asolan su vida, la primera la de sus comienzos como artista. Aunque su padre pensaba que seguiría con el negocio familiar, éste ya despuntaba como artista. Estaba jugando en la puerta de su casa haciendo figuritas cofrades con el barro de la calle y a esto que pasaba la Infanta Luisa Fernanda de Borbón, Duquesa de Montpensier. Quedó atónita viendo el talento del chico, por lo que decidió acogerle bajo su protección y enviarlo a las mejores escuelas de París y Roma.

Lo cierto es que su talento fue descubierto por el pintor José de la Vega quien le impartió las primeras lecciones de dibujo. Que estudió en la escuela de Bellas Artes de París, gracias al mecenazgo del príncipe ruso Romualdo Gredeye y en Roma gracias a una beca del Ministerio de Fomento.
 

Monumento a Miguel de Mañara
1896
Son muchos los premios tanto nacionales como internacionales que recibió en su corta vida y variados los clientes, entre los que destacan el Zar de Rusia y la propia Reina Isabel II de la que se dice que visitó su taller.
 
Pero su mayor cliente fue el propio Ayuntamiento de Sevilla, en cuanto a monumentos públicos. Para él  realizó el Monumento homenaje a Velázquez en la Plaza del Duque (1892), el Monumento a Daoiz en la Plaza de la Gavidia (1889), el de Miguel de Mañara en los jardines de la calle Temprado frente al Hospital de la Caridad (1896) y el del Cristo de las Mieles (1880).
 
Pero su obra cumbre fue la de los doce sevillanos ilustres que decoran una de las fachadas del Palacio de San Telmo por las que recibió 2500 pesetas por cada una y finalizó en 1895.
 

Monumento a Daoiz
1889

Monumento a Velázquez
1892

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Al igual que su inicio su muerte la rodea una leyenda que no es otra que ver la posición de los pies del Cristo de las Mieles clavadas en la cruz, contraria a la que marca los cánones religiosos. Eso le dio tal amargura y pena que le llevó al suicidio junto a las vías del tren de San Jerónimo. Aunque unos dicen que fue por no haber superado la muerte de su primera esposa y otros los problemas económicos provocado por la vida casi de nobleza que quería llevar su segunda esposa.
 
Cristo de las Mieles
1880

También cuenta la leyenda que la Iglesia se opuso a que recibiera sepultura cristiana y que fue la propia Infanta Luisa Fernanda de Borbón la que con sus lágrimas convenció al Cardenal para que fuera enterrado a los pies del Cristo de las Mieles.


Los doces sevillanos ilustres del Palacio de San Telmo




Martínez Montañés

Ponce de León

Velázquez

Miguel de Mañara


Lope de Rueda

Diego Ortiz de Zúñiga

Fernando de Herrera

Luis Daoiz

Benito Arias Montano
 

Bartolomé Esteban Murillo

Per Afán de Rivera

Bartolomé de las Casas




 



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