LA ALAMEDA DE HERCULES

LA ALAMEDA DE HERCULES
La Alameda de Hércules. Oleo sobre lienzo del S. XVIII y de autor anónimo

domingo, 4 de diciembre de 2022

FELIZ NAVIDAD

La Navidad desde Sevilla. En esta entrada os llevaré a mostraros como se vive la Navidad en Sevilla. Cada día os agregaré nuevas fotos, en ellas os mostraré Belenes de distintas Asociaciones, Clubs, Bancos y hermandades de la ciudad, veremos la iluminación de sus calles y los espacios de ocio para el disfrute en familia. 

Por ello esta entrada del blog tendrá su fin al final de la navidad, en la que se ampliará conforme pasa los días de Navidad. Pero te recomiendo que seas tú en vivo quien descubras como se vive la navidad en Sevilla, visitándola.

BELEN ARQUILLO DEL AYUNTAMIENTO DE SEVILLA




BELEN CIRCULO MERCANTIL E INDUSTRIAL DE SEVILLA





BELEN FUNDACIÓN CAJASOL











Luces de Navidad en la Glorieta Presos de los Merinales (Bellavista)






La Puerta de Jerez






lunes, 14 de noviembre de 2022

PORQUE SEVILLA TIENE EL TITULO DE INVICTA: EL BOMBARDEO DE SEVILLA DE 1843

Desde los reinos hispanos medievales, era costumbre el otorgar títulos a las ciudades, en virtud a sus gestas y características. Son cinco las que la historia le ha concedido a Sevilla. La muy noble otorgado por Fernando III el Santo tras la conquista de la ciudad, la muy leal otorgada por el rey Juan II por la defensa de la ciudad ante el ataque del Infante Enrique en 1444: la muy heroica, otorgada por Fernando VII ante la resistencia a las tropas napoleónicas; la invicta, otorgada por Isabel II por la lucha de la ciudad contra los bombardeos de Esparteros en 1843 y la mariana otorgada por el dictador Franco en 1946 a petición de la hermandad de San Bernardo.

Hoy nos vamos a detener en el hecho histórico que produjo que Sevilla contara con su titulo de "Invicta" y de la huella que podemos ver en la ciudad testigo de los hechos que produjeron la otorgación, el bombardeo de la ciudad en Julio de 1843. 

Isabel II llega al reinado tras la muerte de su padre Fernando VII en 1833 cuando solamente contaba con tres años de edad. Debido a su minoría de edad su reinado fue regentado por su madre María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, entre 1833 y 1840 y por el General Esparteros entre 1840 y 1843.


Retrato del general Esparteros obra del pintor sevillano Antonio María Esquivel

En su etapa cono regente y tras su forma autoritaria de gobernar provoca descontento generalizado en el país, provocando diversos levantamientos y pronunciamientos en contra. El acto final viene cuando disuelve las cortes en 1843.

La noche del 11 de Junio de 1843 un grupo de sevillanos desarmados se echaron a la calle para vitorear a la Constitución, a las libertades y a la reina Isabel II. Estos actos fueron fuertemente reprimidos por el Regimiento de la Constitución, hecho que irritó aún mas a la población, planteándose sumarse a la rebelión de otros puntos de España, como Málaga, Granada o Barcelona.  

El Ayuntamiento trató de tomar medidas para restituir la calma de la población, pero viendo la tenacidad de las autoridades militares ante los sublevados, el 18 de Junio convoca un pleno extraordinario. Se decide crear una comisión mixta, formada por autoridades políticas, judiciales y eclesiásticas, para comunicar a las autoridades gubernamentales su expulsión. Crear una junta interina o provisional de gobierno y preparar las defensas de la ciudad ante la posibilidad de ser atacada.

El 5 de Julio Juan Van Halen llega a Alcalá de Guadaira con sus divisiones de caballería. El 18 de Julio comienza el ataque de Sevilla, cuyo fuego fueron sostenido por el brigadier Francisco de Moriones en la Cruz del Campo, al mando de 200 hombres de infantería y 100 carabineros montados. Al mismo tiempo la compañía de tiradores bajo el mando de José María González defendía las posiciones desde el cuartel de Artillería y desde las naves contiguas.

El 23 de Julio llega Espartero a Sevilla con su división compuesta por 17 batallones, 9 escuadrones, 6 cañones y 16 morteros. Tras un fallido intento de persuadir a la población para su rendición, el día 24 de Julio, a las 5 de la mañana, comienza un intenso fuego en la ciudad, hasta bien entrada la noche.

El 27 de Julio desde el ministerio de guerra le llega un comunicado en la que le ordena el cese de las hostilidades o será condenado por traición a la Patria y privado de todos los honores.

Al día siguiente abandona el asedio a la ciudad y tras huir al Puerto de Santa María embarca hacia Inglaterra, con él iba la caja del tesoro público y algunos de sus ministro.

Ese mismo día el Ayuntamiento de Sevilla informa al Ministerio de Gobernación de las grandes perdidas ocasionadas en la ciudad. También se informa del asedio sufrida por la ciudad, con la caída de mas de 606 y 900 balas rasas y de los daños en las zonas de la Puerta de Carne, la Puerta Osario, la Calzada y el mas perjudicado el barrio de San Bernardo.

El 2 de Agosto el gobierno de la nación, en nombre de la reina Isabel II, en recompensa a su heroica defensa de la ciudad, le otorga el titulo de "INVICTA" 

Hasta en tres localizaciones de Sevilla podemos contemplar el testigo de estos ataques a la ciudad.

Para ver la primera de las localizaciones, basta con pasear por la calle San Esteban (Puerta de Carmona) y si miramos hacia arriba en el edificio esquina con la calle Mosqueta podemos ver uno de los proyectiles del bombardeo no explotado. Este proyectil salió a la luz tras la reforma del edificio en los años 80, quedado allí como testimonio. 



Para ver el segundo de los proyectiles, debemos de ir a la calle Levíes en el Barrio vecino de San Bartolomé. Allí encontramos el Palacio de Miguel de Mañara y si miramos a la izquierda de la puerta principal, encontramos otras de las bombas caídas en la ciudad.



Para encontrar un nuevo vestigio de estos hechos tendríamos que ir a la cubierta del rectorado de la Universidad de Sevilla. En ella vemos como quedó la pilastra y el pináculo de la cubierta y es en ese lugar donde se puede ver la placa cerámica donde pone la hora y día exacto donde explosionó la bomba.

Puesto que no es fácil acceder a las cubiertas del rectorado la fuente de estas imágenes es la pagina web de la Universidad de Sevilla






jueves, 10 de noviembre de 2022

LOS CUATROS MONUMENTOS CON LOS QUE SEVILLA RINDE HOMENAJE A COLÓN

No hay quien puede poner en duda que Sevilla es una ciudad rica en historia. Tampoco nadie puede poner en duda de que Sevilla fuera testigo de grandes acontecimientos y de personajes históricos vinculados a la ciudad, de una forma u otra. Mucho menos  su relación histórica con América, convirtiéndose en el epicentro de la Carrera de Indias tras su descubrimiento  y con su descubridor, Cristóbal Colón

Por ello son hasta cuatro los monumentos con los que Sevilla pretende rendir homenaje al Almirante, marcando toda una ruta colombina por la ciudad que hace recordar su vinculo con el descubridor.

Así pues hoy os voy a llevar de paseo por la ciudad para mostraros todos estos monumentos.

El primer sitio que os invito a que visitéis son los Jardines Murillos. Estos jardines en su día formaron parte del Alcázar de Sevilla, hasta que en 1862 fueron donados a la ciudad para que llevara a cabo la ampliación de la feria que se celebraba en el Prado de San Sebastián. Por entonces fueron conocidos como los Jardines o Huerta del Retiro.

Los jardines tal y como los vemos hoy es fruto de la reforma que diseñó Juan Talavera Heredia en 1915. Tres años después, en 1918 y a petición del director del periódico el Liberal adopta su nombre actual, en recuerdo del pintor Murillo, enterrado en su día en la iglesia cercana de Santa Cruz.


En una de sus glorietas es donde encontramos el primero de los monumentos. Este monumento a Colón fue construido a iniciativa de José Laguillo y Bonilla, director del periódico El Liberal y financiado por suscripción popular y por algunas entidades culturales de la ciudad.


Su diseño formado por dos columnas corintias, que sujetan a un león con la bola del mundo entre sus garras derecha, símbolo del poder del Imperio Español. A media altura encontramos una carabela de bronce, con la inscripción de ISABEL en uno de sus lados y FERNANDO en el otro, homenaje a los reyes apodado católicos. Y en su basamento, rodeado por una fuente, encontramos un medallón de con la figura de Colón en uno de sus lados y el símbolo de los Reyes Católicos en el otro lado.


En un primer momento se pensó en montar una estatua de Colón sobre una de las columnas romanas de la calle Mármoles, como así encontramos a las estatuas de Julio César y de Hércules en el lado sur la Alameda de Hércules. Al final se optó por el diseño de Juan Talavera Heredia, con la colaboración de Lorenzo Coullaut Valera, que se encargó de esculpir al León y a Colón



Para conocer al segundo de los monumentos de Colón tenemos que desplazarnos hasta lo que en su día fue el Monasterio de Santa María de las Cuevas o también conocido como el Monasterio de la Cartuja. Este nombre se debe a que fueron miembros de la orden de los cartujos quienes los regentaron desde el años 1400 hasta 28 de Enero de 1810 que huyeron hacia Cádiz por el temor a las tropas francesas de Napoleón. 

En 1812 los franceses son expulsados de Sevilla y los cartujos vuelven al monasterio, permaneciendo allí hasta que fueron expulsados definitivamente por Mendizábal, con su política de desamortización de los bienes de la iglesia el 19 de Febrero de 1836.

 En 1838 Carlos Pickman adquiere el edificio para así comenzar su actividad de fabricación de lozas de Cartuja-Pickman, mundialmente famosas. Tanto fue su fama que Amadeo I lo nombra Marqués de Pickman.


A Colón le sorprendió la muerte un 20 de Mayo de 1506 en Valladolid, cuando seguía a la corte itinerante de Fernando el Católico y esperando a ser recibido en audiencia del rey para reclamar los títulos prometidos por sus hazañas en las Américas. 

Los oficios de su funeral fueron en la Iglesia de la Antigua y sus restos fueron enterrados en la cripta del convento de San Francisco de la ciudad pucelana. Su hijo no quedó conforme, por lo que decidió transportar sus restos tres años después de su muerte hasta el Monasterio de Santa María de las Cuevas de la Cartuja en Sevilla. 

Colón siempre tubo el deseo de ser enterrado en América. Por lo que en 1537 a María de Rojas y Toledo, viuda de Diego Colón, su hijo, le autorizaron los huesos de su esposo y de su padre, dándoles sepultura a ambos en la Catedral de la Isla de la Española, hoy República Dominicana.


Fue la viuda del marqués de Pickman quien manda a construir el monumento como así nos lo recuerda la leyenda escrita en la peana del monumento 

A
Cristobal Colón
en memoria de
haber estado depositadas
sus cenizas desde el año
MDXIII a MDXXXVI
en la iglesia de esta
CARTUJA
de 
Santa María 
de las Cuevas

La marquesa viuda de
Pickman
erigió este monumento
MDCCCXXXVII




Para conocer al tercero de los monumentos dedicados a Colón debemos de dirigirnos al Parque de San Jerónimo, al norte de la ciudad.

Dicho monumento es conocido popularmente como "El huevo de Colón" aunque su verdadero nombre es "El nacimiento del hombre nuevo"
 


Es obra del escultor ruso de origen georgiano Zurab Tserteli y fue un regalo de la ciudad de Moscú a la de Sevilla. Fue construido e inaugurado por Elena de Borbón, por entonces infanta de España en octubre del 1995.


La escultura llegó por mar desde Rusia  hasta la ciudad de Santurce (Vizcaya) y desde allí hasta su ubicación actual por carretera para lo que se usaron hasta siete camiones con remolques y dos vehículos de dimensiones especiales para las piezas mayores.
El conjunto es un gran huevo formado por las velas de las naves  del almirante, en cuyo interior se encuentra Cristóbal Colón sujetando entre sus manos un mapa desenrollado y sobre los cuales transcurren las tres carabelas.



El último de los monumentos es su sepulcro, ubicado en el interior de la catedral de Sevilla, junto a la puerta del Príncipe.


Como ya dijimos anteriormente los restos de Colón fueron trasladados y sepultado en la Catedral de Santo Domingo en lo que hoy es la República Dominicana. 

Perdidos en la guerra de Rosellón con Francia territorios del norte de España, la República Dominicana fue moneda de cambio para la recuperación de estos terrenos. Por lo que hubo de nuevo trasladar los restos de Colón, optando llevarlos a la Habana (Cuba)


Los restos mortales fueron trasladado, llegando a la Habana el 5 de Enero de 1796, donde se le hace entrega a D. Felipe de Trespalacios, obispo de la Habana, quedando depositado en la Catedral.


Tras la independencia de Cuba en 1898, los restos mortales de Cristobal Colón sufriría un nuevo traslado. Con ello se abrió un nuevo debate de donde debería ser llevados, proponiéndose como posibles destinos la Rábida en Huelva, junto al sepulcro de los Reyes Católicos en Granada, en la Mezquita de Córdoba o en el Panteón de los Marinos Ilustres en San Fernando, Cádiz. Fue el descendiente de Colón, el duque de Veragua, quién al final decide que los restos de Colón debería reposar en la Catedral de Sevilla, en el sepulcro que Arturo Mélida realizó para albergar los restos y que en un principio permaneció en la Habana, trasladándose también a Sevilla.



lunes, 31 de octubre de 2022

DOS CALLES DE SEVILLA Y UNA LEYENDA: "LA CABEZA DEL REY DON PEDRO"

El busto de D. Pedro I en la hornacina del nº 30 de la calle "La Cabeza del Rey Don Pedro"

Hoy nos vamos de paseo al casco antiguo, cerca de la Plaza de La Alfalfa. Si paseamos por sus alrededores no muy lejos de allí nos encontramos dos calles, la calle "La cabeza del Rey Don Pedro" y la calle "Candilejo". Los nombres de las calles de cualquier ciudad tienen una explicación de su origen, pero... ¿Cuál fue el origen de esos topónimos?. Ya os adelanto que los nombres de estas dos calles atiende a una leyenda que a continuación os cuento.


El protagonista es Pedro I, rey de Castilla, apodado el cruel para unos y el justiciero para otros, según fuera sus detractores o sus seguidores quienes hablaran de él. Quizás el rey con mas apego a Sevilla.

Pedro I fue hijo de Alfonso XI, rey de Castilla y de María de Portugal, hija de Alfonso IV rey de Portugal, unidos en matrimonio por el acuerdo entre ambos reinos. Pero su padre a quién realmente amaba y con quien convivió la mayor parte de su vida, fue con Dª Leonor de Guzmán,  noble castellana, con quien tuvo 10 hijos (suele pasar cuando los enlaces se realizan por acuerdos y no por amor y no hay que ir muy lejos en la historia de España para encontrar infidelidades reales en la monarquía). 

Su padre se desentendió de su educación dejando a María de Portugal este acometido. Ella y su hijo establecieron su residencia en el Alcázar de Sevilla y fue ahí  donde Pedro I vivió gran parte de su vida, siempre bajo las amenazas y enemistad de sus hermanastros los Trastámara-Guzmán. He aquí donde empieza nuestra leyenda.

Un noble caballero afín a los Guzmanes, en concreto el hijo del Conde de Niebla, fue sembrando por toda la ciudad mentiras y atrocidades del rey con el fin de desgastar la imagen del monarca.

No tardó mucho en llegar a oídos del rey tales hechos, con idea de limpiar su honor, descartó cualquier acción condenatorio, ya que eso provocaría una guerra civil con los Trastámara, por lo que vio en un duelo la solución a su venganza. 

Una noche, conocedor de las costumbres de su difamador, lo esperó en la calle de Cuatro Cantillos (hoy es la intersección de las calles Cabeza del Rey Don Pedro y Candilejo) para retarle en duelo. La habilidad de Pedro I en el manejo de la espada hizo que venciera y que pusiera fin en su favor provocando su muerte. 

Aquí estaría situada la calle de Cuatro Cantillos. Podemos ver el busto del Rey y la ventana con el Candil

Alertada por el ruido de las espadas, una anciana de una vivienda cercana, cogiendo un candil para ver, comprobó como sucedía los hechos. Aunque en un principio no pudo reconocer las caras de los que se batían en duelo, si reconoció al rey cuando procedía a su huida, por su cojera y el chirrido de sus rodillas al andar, conocido en Sevilla. La anciana mitad sorprendida y mitad asustada a cualquier represalia,  cerró la ventana con el infortunio de que se le cayó el candil.

Don Tello de Guzmán, conde de Niebla, se personó en Palacio ante el rey y le exigió justicia por la muerte de su hijo. Para acallar rumores el rey mandó un pregón a toda la ciudad donde decía que se premiaría con cien doblas de oro a quien pudiera identificar al asesino y prometió que la cabeza de éste sería puesta en una hornacina en el lugar donde se produjo dicha acción.

Representa el candil que cuelga de la ventana donde estaría la anciana y donde contempló el asesinato

Ante el reclamo de la recompensa la anciana acudió al Alcázar y pidió audiencia con el rey. Cuando la recibió, la anciana puso como condición que para revelar el paradero de la persona quien mató al hijo del conde de Niebla, debería de estar a solas en una sala con el rey. El rey accedió y la anciana llevando a este frente a un espejo le dijo que él mismo estaba viendo al asesino.

Fue entonces cuando el rey comprendió que había sido identificado, por lo que ordenó a su mayordomo que pagara la recompensa a la anciana y la advertencia de que mantuviera en secreto la identidad, de lo contrario sería condenada a muerte. 

Conocedor de la noticia, D. Tello de Guzmán acudió de nuevo ante el rey para exigirle que cumpliera su promesa de exponer la cabeza de asesino en una hornacina en la calle de Cuatro Cantillos. El rey le dijo que estuviera allí esa misma tarde, que la cabeza quedará expuesta en el lugar tal y como prometió. 

Como era lógico se despertó gran expectación en la ciudad y ya desde tempranas horas de la tarde, se congregaron una gran cantidad de vecinos en el lugar, para así poder conocer con sus propios ojos el autor de la muerte del hijo del Conde de Niebla. 

Al lugar llegó el cortejo, encabezado por el verdugo y escoltado  por un dispositivo de guardias. En sus manos aportaba un cajón. Tras un redoble de tambor procedió a leer el pregonero el siguiente comunicado: "Manda el muy alto y poderoso rey D. Pedro que la cabeza de la persona que mató al hijo del conde de Niebla se exponga en un nicho en la pared en lugar donde sucedió su muerte, tal y como prometió. Pero por tratarse de persona principal y para conservar la tranquilidad, paz y sosiego de esta ciudad, el que no se conozca el autor, ya que entre las familias del autor y del muerto pueda haber bandos y luchas. Por ello se ordena que permanezca en el interior de la caja y se monte unas fuertes rejas de hierro, para evitar ser robado."

Cuando murió Pedro I, en una de las batallas que llevaba a cabo contra su hermano bastardo Enrique y una vez accedió al trono, nombró a D. Tello de Guzmán, nuevo gobernador de la ciudad. Este mandó a quitar la reja que protegía al cajón donde se encontraría la cabeza del asesino de su hijo. Una vez roto el cajón una exclamación entre los presentes se apoderó del lugar al descubrir que no eran restos óseos los que allí se hallaban, si no de un busto de piedra del propio Pedro I.

Finalmente se decidió conservar la efigie en el lugar montada. Pero ni la casa ni el busto son los originarios de la época. La casa fue derribada a finales del S. XVI y la nueva escultura que hoy vemos en la casa nº 30 de la calle "La Cabeza del Rey D. Pedro" es de muy posterior a los hechos que narra la leyenda. Es obra del escultor Marcos Cabrera, realizada en 1630 y encargada por el Ayuntamiento de Sevilla para recordar los hechos allí ocurridos. La originaria se encuentra en la "Casa de Pilatos" que fue recuperada de los derribos de la vivienda original. 

Es la actual casa donde se supone estaba la antigua y la ventana desde la que la anciana fue testigo de  la escena. 

domingo, 24 de abril de 2022

LAS COLUMNAS DE LA CALLE LA RÁBIDA

A poco que hayamos indagado en la historia de Sevilla, sabemos que son muchos los pueblos que durante años han habitado la ciudad (Romanos, Visigodos, Almohades, Judíos, Cristianos..). Son muchos los elementos heredados, además del carácter, costumbres y cultura, encontramos restos arquitectónicos, que hacen ecos del paso de las distintas civilizaciones y en muchas ocasiones como nuevo componente para otra construcción.

Muchas veces, los sevillanos de cuna no somos conocedores de estos elementos arquitectónicos que encontramos en la ciudad. Tal vez por estar tan acostumbrados de tenerlos entre nosotros y al verlos todos los días en nuestras calles, lo hemos hecho tan nuestro, que hemos perdido el interés de conocer sus orígenes.

Algo así debe de ocurrir con cuatro columnas que vemos en la calle La Rábida.


Estas columnas pertenecieron a la antigua Iglesia de Santa Cruz. Esta iglesia estuvo ubicada en lo que hoy conocemos como la Pza. de Santa Cruz. 

Cuando Fernando III toma la ciudad, se encuentra una serie de mezquitas que las convierte en Iglesias cristianas. 

Su hijo Alfonso X entrega a la comunidad Judía tres de estas antiguas mezquitas para convertirlas en sinagogas, entre ellas la que ocupaba la Pza. de Santa Cruz. Así pues, fue sinagoga desde 1252 hasta el 6 de Junio de 1391 cuando se produce una revuelta contra los judíos, acabando con la vida de esta zona de la ciudad. Después de este episodio, la sinagoga vuelve a convertirse en Iglesia para el culto Cristiano


Pero una nueva crónica histórica de la ciudad altera la fisonomía de la zona. La fechamos en 1812, cuando Sevilla se encontraba bajo la ocupación de los franceses y las autoridades que gobernaban la ciudad ordena el derribo definitivo de la Parroquia de Santa Cruz y a la reurbanización del lugar.

La parroquia estuvo itinerante en el Hospital de los Venerables Sacerdotes para finalizar en el lugar actual en la calle Mateos Gago.



Pues cuatro de estas columnas, de origen romano o visigodo y aprovechadas para construir las estructuras de lo que fue la mezquita, después sinagoga y por último iglesia cristiana han sobrevivido al tiempo y han terminado sujetando las rejas que rodean el Pabellón de Chile de la Exposición Iberoamericana del 1929. Por lo que probablemente estas columnas pueden presumir de haber sido testigos de la historia de nuestra ciudad, desde casi sus orígenes.