Para que puedas leerlo en tu idioma

lunes, 4 de junio de 2018

EL ABANICO QUE FIRMÓ COSTILLARES

Por los años de 1770 era la primera figura indiscutible del toreo el gran Costillares, ídolo de las multitudes, y a quien admiraban los hombres y de quien se enamoraban las mujeres. 


Vino Costillares a torear a la plaza de la Real Maestranza, y durante la lidia, en uno de los momentos en que se acercó a la barrera mientras sus compañeros hacían los «quites» a los banderilleros, una dama que estaba en la primera fila de barrera le echó su abanico a Costillares, pidiéndole que al terminar la lidia se lo firmara.

Costillares, en vez de dejar el abanico en manos de su mozo de estoques mientras él realizaba su última faena, sonrió a la dama, requirió la espada, y sin el trapo de la muleta se dirigió al toro. Un grito de sorpresa recorrió los tendidos

Costillares, con la espada en la mano izquierda, abrió el abanico que empuñaba en la diestra, y citó al toro, que acudió al engaño. Con el abanico a manera de muleta realizó toda la faena, y luego citó a matar y enterró la espada hasta la bola.

Cayó el toro patas arriba fulminado, y entonces Costillares se dirigió hacia la barrera, pidió a su mozo recado de escribir, y sobre la misma tabla de la barrera como mesa, escribió en el abanico estas palabras: «Yo no firmo abanico sin historia». Y lo firmó y lo devolvió a la dama. El abanico ya tenía su firma ¡y su historia!

Tradiciones y Leyendas de Sevilla
José María de Mena

Joaquín Rodríguez "Costillares" nace en Sevilla, en la calle Ancha nº 13 del taurino barrio de San Bernardo, en el seno de una familia muy ligada al matadero, el 20 de Julio de 1743 y muere en Madrid el 27 de Enero de 1800.

Comienza su carrera como subalterno en la cuadrilla de Pedro Palomo, para que a los 20 años de edad tomara la alternativa y lidiara en solitario.

Poco a poco va triunfando hasta que logra el reconocimiento en la Real Maestranza de Sevilla. Una ver reconocido en Sevilla debuta en  Madrid en 1767. En 1780 recibe una grave cogida en Madrid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario