VISTA DEL PUENTE

lunes, 16 de noviembre de 2020

EL TEMPLETE DE LA CRUZ DEL CAMPO


El orígen del templete de la Cruz del Campo no está claro, lo que sí está claro que no es de la época de la cerveza que no muy lejos de allí se producía su fabricación. Unos historiadores la fechan en el S. XIV, siendo costeado por la Hermandad de Negros de Nuestra Señora de los Ángeles. Otros hablan del año de 1482 y de D. Diego de Merlo su impulsor, como así se puede leer en los textos que contiene la cúpula. Pero podría tratarse de una restauración del templete anterior o una mejora artística. En ambos casos vendría a sustituir una cruz de madera, cuyo origen se atribuye a Fernando III, donde pudo haber estado acampado durante el periodo de sitio de la ciudad y como agradecimiento ante la conquista de la ciudad de Sevilla.


El templete de la Cruz del Campo, la encontramos en la Calle de Luis Montoto, ya desde época de los romanos fue una de las vias mas importante de acceso a la ciudad, con salida hacia Carmona y Alcalá. Paralela a ella, hasta no hace mucho, transcurría lo que se conoció con el nombre de Los Caños de Carmona, acueducto de construcción romana que suministraba agua a la ciudad, hasta finales del S. XIX.


Es de estilo gótico-mudéjar, Declarado Bien de Interés Cultural, su base lo forma un graderío de ladrillo de las que parten cuatro gruesos pilares que sostienen a su vez sendos arcos ojivales que sustentan el cupulin ochavado por medio de un juego de pechinas interiores. La parte superior del templete está rematado por almenas y merlones que dejan entre ver la cúpula.



 En el interior del Templete (significa pequeño templo), encontramos una cruz de mármol blanco, atribuida a Juan Bautista Vázquez "El Viejo", en el que por un lado vemos un Crucificado y la Virgen por el otro.



miércoles, 11 de noviembre de 2020

EL LEGADO DE LA EXPO 92

Entre el 20 de Abril de 1992 y el 12 de Octubre del mismo año, fecha de clausura que coincidía con el V centenario del descubrimiento de las Américas, Sevilla organizó lo que se llegó a llamar la Exposición Universal de 1992 o mas conocida como la  Expo´92. La muestra fue realizada para conmemorar tal efeméride y bajo el lema "La era de los Descubrimientos"

Pabellón de Marruecos en la Exposición Universal del 1992

El recinto estuvo sobre unos terrenos que Sevilla preparó para la ocasión, en una  superficie de 215 hectáreas, de las que 50 se destinarían a las construcciones de los pabellones.

En la muestra se podría visitar casi 100 pabellones, donde se daban a conocer las costumbres, paisajes e información de unos 112 países participantes, además de las 17 comunidades autonómicas españolas, una veintena de empresas privadas y otras tantas de organizaciones internacionales.

Para poner orden a todo este maremágnum, se creó lo que fue El Plan Director de Parajismo de la Exposición Universal de Sevilla, proyecto encargado al equipo formado por D. Jorge Subirana y Dª Silvia Decorde. Este órgano era el que compuso, como si de un puzzle se tratara, todos los detalles y sus ubicaciones para llevar a buen fin la muestra.

Son bastantes los elementos que aún se conservan de la Expo, muchos de ellos como el inmobiliario urbano y otros como elementos arquitectónicos que formaban los pabellones.

Aunque parezca tonto y los que me conocen sabrán porque lo hago, os voy a mostrar las farolas, que un gran número de ellas, 28 años después aún se conservan.


Estas farolas se encuentran en La Isla de la Cartuja, como se ha llamado el lugar donde se celebró la Expo´92, e iluminan los viarios que se proyectaron para el evento y que hoy se encuentran perfectamente integrados en la ciudad.

Estas farolas fueron diseñadas por el sevillano Santiago Miranda y el inglés Perry A. King, ambos diseñadores de gran prestigio internacional, habiendo realizado trabajos para empresas como Olivetti, Lombarda Project, entre otros.


Sus diseñadores se basaron en el símbolo de la ciudad "NO8DO", en las formas circulares de los brazos que unen las luminarias a las columnas.

Con el diseño de estas farolas, consiguieron el "Premio Nacional de Diseño" en el año 1989

domingo, 8 de noviembre de 2020

LA CUESTA DEL BACALAO

 


Sevilla es rica en tradiciones y costumbres, rica en historias y leyendas y rica en arte y artistas. Hoy os traigo aquí, a la esquina de las calles Placentines y Argote de Molina, donde derrocha "por los cuatro costaos" de todo eso.

Este lugar son de esos lugares con encanto, envuelto de vida y con historia propia, capaz de dar nombre al lugar, aunque en el callejero no lo encontremos. Son de esos lugares de visita obligada al forastero, donde pararse a tapear en una de las terrazas que le rodean, es casi cita obligada y para el cofrade sevillano, muy señalada en su agenda, donde tal vez poder disfrutar el paso de algunas de las hasta 31 hermandades, que por allí tienen marcado sus itinerarios, después de realizar sus estaciones de penitencias, en el regreso a sus capillas.

Pero empecemos por el principio.

D. Jesús Sanz adquirió la tienda de ultramarino, llamado "El brillante" en el siglo pasado. Su nueva tienda le puso el nombre de "Ultramarinos El Bacalao".



Para reclamo de su negocio, mandó a tallar a un carpintero de la calle Segovia el lomo de un bacalao y en esa esquina  la colgó. Estuvo allí desde 1922 hasta 1976, donde ya, por deterioro fue preciso su desmontaje.

La tienda de ultramarino obviamente la cerró y en su lugar fue ocupado por comercios de hostelería hasta llegar al día de hoy que es un restaurante quien la ocupa.


Como así nos recuerda la placa situada en la misma esquina por Placentines, D. José Baco Melero, empresario de la hostelería en Sevilla, mandó a restaurarla y a restituirla en su lugar 37 años después, fechada el 20 de Marzo del 2013.

Este es el bacalao que ha conseguido, que todo hijo de Sevilla, cofrade o no cofrade nombre a este trozo de la calle Argote de Molina con Placentines como "La cuesta del bacalao"

lunes, 2 de noviembre de 2020

UN PALACIO, DOS PERSONAJES DE LA VIDA SEVILLANA, DOS LEYENDAS Y DOS ANECDOTAS

Pues claro que sí, como lo habéis adivinado, hoy nos vamos de paseo hasta la calle Lope de Rueda, la antigua calle de Barrabás hasta 1840, como nos lo recuerda un pequeño azulejo al principio de la calle.

 


La calle Lope de Rueda la encontramos en el barrio sevillano de Santa Cruz, pertenece al distrito municipal Casco Antiguo y va desde la calle Santa Teresa a la Plaza de Alfaro.

En los planos de Olavide (1771) aparece esta calle con el nombre del Agua, aunque no se sabe a ciencia cierta el motivo. Se cree que pudo llamarse así debido a que la calle presenta una pequeña pendiente, y podía recoger el agua de la lluvia que vertía desde la calle Santa  Teresa hacia la Plaza de Alfaro. También podría deberse a que por entonces la calle desembocaba en la muralla de la ciudad y era por donde se transportaba por tuberías en su interior, el agua desde los caños de Carmona al Alcázar. 


Posteriormente y hasta 1840 se la conoció como la calle de Barrabás. ¿Donde está el origen de ese nombre? Pues no se sabe con claridad, pero son dos las leyendas que intentan dar luz al origen del susodicho topónimo y de las que mas adelante os contaré. Ya  desde esa fecha hasta nuestros días tomó el nombre del dramaturgo sevillano para su denominación.


Lope de Rueda nació en Sevilla en 1510 y murió en Córdoba en 1565. Fue uno de los primeros actores profesionales españoles. Además fue dramaturgo de gran versatilidad, llegando a escribir comedias, farsas y entremeses. Se le considera el precursor del Siglo de Oro del teatro español.


Como he dicho anteriormente, son dos las leyendas que podría justificar el nombre de Barrabás para la calle. La primera de las leyendas nos la ilustra José María de Mena en su libro "Tradiciones y leyendas de Sevilla" y dice algo así.

"Desde la Edad Media vivió una ilustre familia sevillana en la calle, siendo por esto también conocida la calle con el nombre de la calle de los Melgarejos, Ya en el siglo XVII vivió D. Fernando Ortiz de Melgarejo, último vástago de la estirpe. Don Fernando era un hombre sin miedo y sin respeto a nada, dado al juego, a las pendencias y a los amoríos.


 Llegó a casarse en 1630 con Doña Luisa Maldonado, de preclara estirpe, pero al mismo tiempo se enredó en amores con Doña Dorotea Sandoval, también noble y casada. Llegó la audacia de D. Fernando al punto de presenciar el Corpus desde un balcón en la calle Cuna, acompañado de doña Dorotea, exhibiendo en público su relación, esto provocó un gran escándalo en la ciudad.

Parece ser que llegó a oido de Dª Luisa tales noticias y ofendida por el ultraje hizo envenenar a Dª Dorotea y entonces D. Fernando la hizo matar a ella.

Desde entonces se rotuló la calle como Barrabás"


Una segunda leyenda justificaría el topónimo de la calle, ya que en ella en el S. XV vivió un morisco que fue condenado por robar un colmenar de abeja. Esto no pudo demostrarse y fue liberado un viernes Santo.

La calle tiene un trazado muy irregular, forma un ángulo recto de brazos desiguales, presenta una estrechez muy notable en su comienzo, ganando anchura una vez superado el recodo, hasta llegar a una pequeña plazuela a la altura de la calle Reinoso, fruto del retranqueo de una de las viviendas. 


Una vez pasamos el enlace con la calle Reinoso, de nuevo se estrecha y tras caminar unos metros, y superar un nuevo quiebro, nos encontramos con el tramo de la calle mas ensanchada, que persistirá hasta desembocar ya en la Plaza de Alfaro.


Caseríos de tres plantas, en su mayoría restaurados, es el tipo de vivienda que forman la calle. Cabe destacar el Palacio de los Marqueses de Pickman.

Los Pickman, de origen británicos, llegan a Sevilla para expandir su negocio de la cerámica de la mano de Charles Pickman Jones conocido como "Carlos" Pickman.


Carlos Pickman nace en Londres el 4 de Marzo de 1808 y muere en Sevilla, ciudad que no abandonaría desde su llegada en 1822, el 4 de Junio de 1883.

Para continuar con la expansión del negocio de su padre, la manufactura de la cerámica, monta una tienda en la calle Gallegos (Era el topónimo de la actual calle Sagasta, entre 1384 y 1903 que ya adopta el actual nombre) de Sevilla y poco después adquiere el monasterio de la Cartuja, primero en alquiler (1838) y luego en propiedad (1840) abandonado tras la desamortización de Mendizabal, para allí crear la fabrica de cerámica mundialmente conocida como La Caruja-Pickman.

Fue tal la fama de las cerámicas de "La Cartuja-Pickman" en la época, en toda Europa e incluso en Sudamérica, que Amadeo I nombró su fabrica como la proveedora de la Casa Real en Febrero de 1873. Amadeo I le concedió el titulo de Primer Marqués de Pickman a Charles Pickman Jones.


La casa palacio la proyecta Carlos Pickman invirtiendo gran parte de sus ahorros, sobre una casa del S XVII.

Pasaría desapercibida en el entorno del Barrio de Santa Cruz, si no fuera por el portalón que da a la calle Lope de Rueda, de estilo Plateresco.


Este portalón junto con otros elementos de la vivienda del interior, perteneció a un palacio situado en la  calle Compañía nº 11 de Ubeda, propiedad que fue de D. Pedro de Aranda y Serrrano y de Doña María de Molina de San Martín. Fue traído piedra a piedra para montarlo donde se ubica en la actualidad

Destaca de la puerta, retranqueada de la fachada y protegida por una gran reja de hierro, el arco de medio punto bien definido por dovelas de piedras y custodiadas por dos columnas de estilo corintio del S. XVI. Completa la puerta celosías italianas característico del estilo plateresco.


De este palacio salen dos anécdotas-casi leyendas muy generalizada en la vida sevillana. La primera nos lleva a fijarnos en la fachada del Palacio que da a la plaza de Alfaro. En concreto a la ventana de la planta baja de la esquina con la calle Lope de Rueda. Si observamos detenidamente en su enrejado, vemos que los barrotes no están ni pegados ni soldados. Se encuentran entrelazados.


De la época de la que data y de la técnica realizada que entraña una gran dificultad en su construcción, solamente al alcance de unos pocos maestros herreros, fueron muchos los que llegaron a decir que la reja fue hecha por el mismo diablo. Forjándose así la leyenda de "La Reja del Diablo".


Una última anécdota encontramos en la zona relacionada con esta entrada del blog, y que como no, es divulgada pronto por los sevillanos de la época llegando a nuestros días. Dicha anécdota podríamos catalogarla casi como una nueva leyenda. Se trata de la casa mas estrecha de Sevilla.



Si paseamos por la plaza vecina de la Plaza de Alfaro, La Plaza de Santa Cruz, en el rincón que hace  en el lateral mas pegado a la calle Lope de Rueda, vemos una puerta vieja, destartalada y semioculta. Todo hace pensar que podría tratarse de una casa muy estrecha y pequeña. Todas estas circunstancia ha elevado a dicho rincón el ostentar el titulo de ser la "Casa mas estrecha de Sevilla"

Pero nada mas lejos de la realidad, se trata de una mas de las salidas que tiene el Palacio de los Marqueses de Pickman, en este caso hacia la Plaza de Santa Cruz.


Hasta aquí lo que os puedo contar sobre la calle Lope de Rueda, espero que os haya gustado y que pronto puedas visitarla, si eres sevillano ilustrando tu paseo y si no para que te animes a planificar una visita a Sevilla. Siempre y cuando esta pandemia nos lo permita claro y que espero que sea pronto.


domingo, 1 de noviembre de 2020

LA GLORIETA DE DON JUAN DE AUSTRIA (LA PASARELA)

 La Glorieta de Don Juan de Austria la encontramos en la intersección entre la c/ San Fernando, la avenida El Cid, la avenida de Carlos V y la avenida de Menendez y Pelayo. Pertenece al Distrito Casco Antiguo Sur y es el punto de unión del Barrio de Santa Cruz (distrito casco antiguo), San Bernardo (Distrito Nervión) y El Prado-Parque de María Luisa (distrito sur).


El espacio que ocupa la glorieta formaba parte de los terrenos del Prado de San Sebastián, teniendo identidad propia en 1759 con la construcción en esta zona de una puerta de la ciudad, que en principio se llamó la Puerta Nueva y en 1848 la Puerta de San Fernando.

Para salvar a los peatones del paso de vehículos, en 1896 se construyó una estructura metálica elevada o pasarela sobre el eje de las calles Menendez Pelayo-El Cid y San Fernando-Carlos V. Pronto y de forma popular se le conoció a la zona como La Pasarela, apodo que llega a nuestros días.



La pasarela fue obra del ingeniero Dionisio Pérez Tobía y fundida en los talleres Perea Hermanos. La obra fue inaugurada el 18 de Abril de 1896 y se la llegó a conocer popularmente como la Torre Eiffel sevillana. En 1921 se procedió a su demolición, tras obras de ensanches de calzadas y vendida por chatarra.

Ya en 1928 a la glorieta, de forma oficial se la rotula con el nombre de Don Juan de Austria, con la llega a nuestros días.

En el lugar que ocupaba la pasarela hoy nos encontramos la Fuente de las Cuatro Estaciones. 


La fuente está compuesta por alberca, que es donde recoge el agua y tres cuerpos superpuesto en altura y de tamaño decreciente. Cada cuerpo queda limitado por unas tazas en forma de venera. El fuste se constituye como el elemento principal y en el centro vemos en relieve cuatro alegorías que representan las estaciones del año.

PRIMAVERA

La alegoría que representa la  primavera la veremos si circulamos desde  la avenida Menendez Pelayo hacia la avenida El Cid. 

VERANO

La que representa al verano es justo la que está mirando hacia la Avenida de Carlos V

OTOÑO

Esta la podemos ver desde la avenida El Cid. Y la última, la alegoría que representa el invierno, desde la calle San Fernando

INVIERNO

Esta fuente fue encargada al escultor Manuel Delgado Blackembury y que la realiza en 1929 con sus colaboradores Eduardo Castillo y Manuel García Montero y dentro de la reurbanización de la zona con motivo de la Exposición Ibero-Americana del 29





miércoles, 28 de octubre de 2020

LA AVENIDA DEL CID

 


Este espacio de la ciudad pertenece al Distrito Sur y va desde la Glorieta de Don Juan de Austria en su limite norte hacia la Glorieta de San Diego en el limite sur. En el poniente linda con el foso de la antigua Fábrica de Tabaco (actual rectorado de la Universidad Hispalense) y en el otro lado, a oriente, limita con los Jardines del Prado de San Sebastián y lo que fue el Pabellón de Portugal en la Exposición Iberoamericana del 1929 (hoy consulado de Portugal).

Fuente de las Cuatro Estaciones, Glorieta de Don Juan de Austria. Limite norte de la Avenida del Cid

En el S XVI se le conocía a este lugar extramuro de la ciudad, como Quemadero de la Inquisición, ya que era donde se  producían las ejecuciones  del tribunal inquisidor.




En la década de los años 1920 se le rotuló con el actual nombre en recuerdo al caballero Castellano Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como El Cid Campeador (1043-1099).

Monumento a Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid Campeador"

El origen de esta avenida la encontramos en el S. XVI cuando existió un camino que servía para el acceso al convento de San Diego desde la ciudad y por el que se accedía al camino de Eritaña. Este camino fue claramente delimitado con la construcción de la fabrica de Tabaco (1728-1771)



En el S. XIX  se traza un arrecife que va desde lo que se conoce como la Puerta de la Carne hasta la entrada del citado convento de San Diego. Dando lugar a una gran avenida que en los años 20 del pasado siglo, sería el acceso a la Exposición Iberoamericana de 1929.

Como ya hemos comentado en su lado izquierdo nos encontramos una de las fachadas de la antigua fábrica de tabaco, hoy edificio central de la Universidad de Sevilla. Hacia la mitad del S. XIX y hasta los años 70 del S. XX estaba instalado una unidad militar, primero de artillería y luego fue una unidad de carros. En esa misma acera y más hacia la Glorieta de Don Juan de Austria, en los años 30 del siglo pasado se encontraba unos evacuatorios públicos. Y al sur de esta acera, esquina con Palos de la Frontera, encontramos una pequeña gasolinera.

Jardines del Prado de San Sebastián

Paseando por la acera del margen derecho encontramos los Jardines del Prado de San Sebastián. Estos jardines fueron construido a finales del S. XX e inaugurado en 1997, sobre unos terrenos que a lo largo de la historia de la ciudad fueron múltiples su uso (desde un improvisado cementerio en 1649 cuando la peste azotó la ciudad, hasta la celebración de una feria del ganado y que dio origen a la feria de Abril de Sevilla tal como la conocemos hoy por hoy (1849-1974).

En esa misma acera y mas al sur encontramos el consulado de Portugal.




Entrada principal del Consulado de Portugal

El edificio del hoy consulado de Portugal albergó lo que fue la sede de Portugal en la Exposición Iberoamericana del 29. Fue diseñado por los hermanos Carlos y Guilherme Rebelo de Andrade, al ser vencedor su proyecto en un concurso  convocado para tal fin, en Marzo de 1928.


En su parte central de la avenida encontramos una zona ajardinada y en todo el centro destaca sobre un basamento cubico de granito, la figura ecuestre de Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid Campeador".




Este monumento representa a El Cid en actitud triunfante subido a su caballo Bavieca. Fue regalo de la Hispanic Society of America de Nueva York por la Exposición Iberoamericana. Esta sociedad tuvo una gran vinculación con la ciudad en la ejecución de las excavaciones de Itálica.


Fue realizado por la escultora Anna Huntington, esposa del multimillonario Archer Milton Huntington fundador de la Sociedad Hispanica y gracias a su pasión a la cultura e historia de España y a su amistad con Vicente Traver y Mariano Benlliure, arquitectos sevillanos, podemos disfrutar de esta escultura en la ciudad. Fue inaugurado en 22 de Septiembre de 1927

La escultura es la primera de las siete copias que realiza Anna, podemos encontrar copias similares en los jardines de la antes mencionada Sociedad Hispánica en Nueva York, en San Diego, en San Francisco, en Buenos Aires o en las ciudades españolas de Valencia o Burgos. 


Como comenté anteriormente, la figura ecuestre reposa sobre un pedestal de granito cúbico realizado por el arquitecto Vicente Tovar y Tomas y en el encontramos un relieve con el escudo de dicha sociedad en su frontal y con dos leyendas en sus laterales. En ellos podemos leer lo siguiente, en el primero:



"Sevilla 
dorada corte del rey poeta Motamid, 
hospedó a Mio Cid embajador 
de Alfonso VI y le vio volver 
victorioso del rey de Granada"
                                                               Año MCXXX

En el segundo relieve podemos leer lo siguiente:



"El Campeador, 
terrible calamidad para el Islam, 
fue por la viril firmeza de su carácter 
y por su heroica energía uno de los 
grandes milagros del Creador" 
                                                                                                                    (Ben Bassam)




Tres anécdotas rondan a este monumento a lo largo de la historia. La primera, las palabras que Alfonso XIII le dijo a su autora en el momento que vio la escultura:

"Yo siempre quise saber que clase de caballo cabalgaba el Cid. 
Ahora, al ver el que usted modeló, coincido con usted, 
que éste es el único caballo digno de haber sido montado
 por el héroe casteillano"

La segunda anécdota es el hecho que saliera en la película "Ciudadano Kane" dirigido por Orson Welles, muy amante de la ciudad de Sevilla y en la que pasó grandes temporadas.

La tercera anécdota la encontramos en el 2013 y la protagonista la artista polaca afincada en Estados Unidos Agatha Oleksiak, cuando vistió al Cid y a su caballo con una malla de colores hecha de ganchillo.