LA ALAMEDA DE HERCULES

LA ALAMEDA DE HERCULES
La Alameda de Hércules. Oleo sobre lienzo del S. XVIII y de autor anónimo

lunes, 14 de noviembre de 2022

PORQUE SEVILLA TIENE EL TITULO DE INVICTA: EL BOMBARDEO DE SEVILLA DE 1843

Desde los reinos hispanos medievales, era costumbre el otorgar títulos a las ciudades, en virtud a sus gestas y características. Son cinco las que la historia le ha concedido a Sevilla. La muy noble otorgado por Fernando III el Santo tras la conquista de la ciudad, la muy leal otorgada por el rey Juan II por la defensa de la ciudad ante el ataque del Infante Enrique en 1444: la muy heroica, otorgada por Fernando VII ante la resistencia a las tropas napoleónicas; la invicta, otorgada por Isabel II por la lucha de la ciudad contra los bombardeos de Esparteros en 1843 y la mariana otorgada por el dictador Franco en 1946 a petición de la hermandad de San Bernardo.

Hoy nos vamos a detener en el hecho histórico que produjo que Sevilla contara con su titulo de "Invicta" y de la huella que podemos ver en la ciudad testigo de los hechos que produjeron la otorgación, el bombardeo de la ciudad en Julio de 1843. 

Isabel II llega al reinado tras la muerte de su padre Fernando VII en 1833 cuando solamente contaba con tres años de edad. Debido a su minoría de edad su reinado fue regentado por su madre María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, entre 1833 y 1840 y por el General Esparteros entre 1840 y 1843.


Retrato del general Esparteros obra del pintor sevillano Antonio María Esquivel

En su etapa cono regente y tras su forma autoritaria de gobernar provoca descontento generalizado en el país, provocando diversos levantamientos y pronunciamientos en contra. El acto final viene cuando disuelve las cortes en 1843.

La noche del 11 de Junio de 1843 un grupo de sevillanos desarmados se echaron a la calle para vitorear a la Constitución, a las libertades y a la reina Isabel II. Estos actos fueron fuertemente reprimidos por el Regimiento de la Constitución, hecho que irritó aún mas a la población, planteándose sumarse a la rebelión de otros puntos de España, como Málaga, Granada o Barcelona.  

El Ayuntamiento trató de tomar medidas para restituir la calma de la población, pero viendo la tenacidad de las autoridades militares ante los sublevados, el 18 de Junio convoca un pleno extraordinario. Se decide crear una comisión mixta, formada por autoridades políticas, judiciales y eclesiásticas, para comunicar a las autoridades gubernamentales su expulsión. Crear una junta interina o provisional de gobierno y preparar las defensas de la ciudad ante la posibilidad de ser atacada.

El 5 de Julio Juan Van Halen llega a Alcalá de Guadaira con sus divisiones de caballería. El 18 de Julio comienza el ataque de Sevilla, cuyo fuego fueron sostenido por el brigadier Francisco de Moriones en la Cruz del Campo, al mando de 200 hombres de infantería y 100 carabineros montados. Al mismo tiempo la compañía de tiradores bajo el mando de José María González defendía las posiciones desde el cuartel de Artillería y desde las naves contiguas.

El 23 de Julio llega Espartero a Sevilla con su división compuesta por 17 batallones, 9 escuadrones, 6 cañones y 16 morteros. Tras un fallido intento de persuadir a la población para su rendición, el día 24 de Julio, a las 5 de la mañana, comienza un intenso fuego en la ciudad, hasta bien entrada la noche.

El 27 de Julio desde el ministerio de guerra le llega un comunicado en la que le ordena el cese de las hostilidades o será condenado por traición a la Patria y privado de todos los honores.

Al día siguiente abandona el asedio a la ciudad y tras huir al Puerto de Santa María embarca hacia Inglaterra, con él iba la caja del tesoro público y algunos de sus ministro.

Ese mismo día el Ayuntamiento de Sevilla informa al Ministerio de Gobernación de las grandes perdidas ocasionadas en la ciudad. También se informa del asedio sufrida por la ciudad, con la caída de mas de 606 y 900 balas rasas y de los daños en las zonas de la Puerta de Carne, la Puerta Osario, la Calzada y el mas perjudicado el barrio de San Bernardo.

El 2 de Agosto el gobierno de la nación, en nombre de la reina Isabel II, en recompensa a su heroica defensa de la ciudad, le otorga el titulo de "INVICTA" 

Hasta en tres localizaciones de Sevilla podemos contemplar el testigo de estos ataques a la ciudad.

Para ver la primera de las localizaciones, basta con pasear por la calle San Esteban (Puerta de Carmona) y si miramos hacia arriba en el edificio esquina con la calle Mosqueta podemos ver uno de los proyectiles del bombardeo no explotado. Este proyectil salió a la luz tras la reforma del edificio en los años 80, quedado allí como testimonio. 



Para ver el segundo de los proyectiles, debemos de ir a la calle Levíes en el Barrio vecino de San Bartolomé. Allí encontramos el Palacio de Miguel de Mañara y si miramos a la izquierda de la puerta principal, encontramos otras de las bombas caídas en la ciudad.



Para encontrar un nuevo vestigio de estos hechos tendríamos que ir a la cubierta del rectorado de la Universidad de Sevilla. En ella vemos como quedó la pilastra y el pináculo de la cubierta y es en ese lugar donde se puede ver la placa cerámica donde pone la hora y día exacto donde explosionó la bomba.

Puesto que no es fácil acceder a las cubiertas del rectorado la fuente de estas imágenes es la pagina web de la Universidad de Sevilla






jueves, 10 de noviembre de 2022

LOS CUATROS MONUMENTOS CON LOS QUE SEVILLA RINDE HOMENAJE A COLÓN

No hay quien puede poner en duda que Sevilla es una ciudad rica en historia. Tampoco nadie puede poner en duda de que Sevilla fuera testigo de grandes acontecimientos y de personajes históricos vinculados a la ciudad, de una forma u otra. Mucho menos  su relación histórica con América, convirtiéndose en el epicentro de la Carrera de Indias tras su descubrimiento  y con su descubridor, Cristóbal Colón

Por ello son hasta cuatro los monumentos con los que Sevilla pretende rendir homenaje al Almirante, marcando toda una ruta colombina por la ciudad que hace recordar su vinculo con el descubridor.

Así pues hoy os voy a llevar de paseo por la ciudad para mostraros todos estos monumentos.

El primer sitio que os invito a que visitéis son los Jardines Murillos. Estos jardines en su día formaron parte del Alcázar de Sevilla, hasta que en 1862 fueron donados a la ciudad para que llevara a cabo la ampliación de la feria que se celebraba en el Prado de San Sebastián. Por entonces fueron conocidos como los Jardines o Huerta del Retiro.

Los jardines tal y como los vemos hoy es fruto de la reforma que diseñó Juan Talavera Heredia en 1915. Tres años después, en 1918 y a petición del director del periódico el Liberal adopta su nombre actual, en recuerdo del pintor Murillo, enterrado en su día en la iglesia cercana de Santa Cruz.


En una de sus glorietas es donde encontramos el primero de los monumentos. Este monumento a Colón fue construido a iniciativa de José Laguillo y Bonilla, director del periódico El Liberal y financiado por suscripción popular y por algunas entidades culturales de la ciudad.


Su diseño formado por dos columnas corintias, que sujetan a un león con la bola del mundo entre sus garras derecha, símbolo del poder del Imperio Español. A media altura encontramos una carabela de bronce, con la inscripción de ISABEL en uno de sus lados y FERNANDO en el otro, homenaje a los reyes apodado católicos. Y en su basamento, rodeado por una fuente, encontramos un medallón de con la figura de Colón en uno de sus lados y el símbolo de los Reyes Católicos en el otro lado.


En un primer momento se pensó en montar una estatua de Colón sobre una de las columnas romanas de la calle Mármoles, como así encontramos a las estatuas de Julio César y de Hércules en el lado sur la Alameda de Hércules. Al final se optó por el diseño de Juan Talavera Heredia, con la colaboración de Lorenzo Coullaut Valera, que se encargó de esculpir al León y a Colón



Para conocer al segundo de los monumentos de Colón tenemos que desplazarnos hasta lo que en su día fue el Monasterio de Santa María de las Cuevas o también conocido como el Monasterio de la Cartuja. Este nombre se debe a que fueron miembros de la orden de los cartujos quienes los regentaron desde el años 1400 hasta 28 de Enero de 1810 que huyeron hacia Cádiz por el temor a las tropas francesas de Napoleón. 

En 1812 los franceses son expulsados de Sevilla y los cartujos vuelven al monasterio, permaneciendo allí hasta que fueron expulsados definitivamente por Mendizábal, con su política de desamortización de los bienes de la iglesia el 19 de Febrero de 1836.

 En 1838 Carlos Pickman adquiere el edificio para así comenzar su actividad de fabricación de lozas de Cartuja-Pickman, mundialmente famosas. Tanto fue su fama que Amadeo I lo nombra Marqués de Pickman.


A Colón le sorprendió la muerte un 20 de Mayo de 1506 en Valladolid, cuando seguía a la corte itinerante de Fernando el Católico y esperando a ser recibido en audiencia del rey para reclamar los títulos prometidos por sus hazañas en las Américas. 

Los oficios de su funeral fueron en la Iglesia de la Antigua y sus restos fueron enterrados en la cripta del convento de San Francisco de la ciudad pucelana. Su hijo no quedó conforme, por lo que decidió transportar sus restos tres años después de su muerte hasta el Monasterio de Santa María de las Cuevas de la Cartuja en Sevilla. 

Colón siempre tubo el deseo de ser enterrado en América. Por lo que en 1537 a María de Rojas y Toledo, viuda de Diego Colón, su hijo, le autorizaron los huesos de su esposo y de su padre, dándoles sepultura a ambos en la Catedral de la Isla de la Española, hoy República Dominicana.


Fue la viuda del marqués de Pickman quien manda a construir el monumento como así nos lo recuerda la leyenda escrita en la peana del monumento 

A
Cristobal Colón
en memoria de
haber estado depositadas
sus cenizas desde el año
MDXIII a MDXXXVI
en la iglesia de esta
CARTUJA
de 
Santa María 
de las Cuevas

La marquesa viuda de
Pickman
erigió este monumento
MDCCCXXXVII




Para conocer al tercero de los monumentos dedicados a Colón debemos de dirigirnos al Parque de San Jerónimo, al norte de la ciudad.

Dicho monumento es conocido popularmente como "El huevo de Colón" aunque su verdadero nombre es "El nacimiento del hombre nuevo"
 


Es obra del escultor ruso de origen georgiano Zurab Tserteli y fue un regalo de la ciudad de Moscú a la de Sevilla. Fue construido e inaugurado por Elena de Borbón, por entonces infanta de España en octubre del 1995.


La escultura llegó por mar desde Rusia  hasta la ciudad de Santurce (Vizcaya) y desde allí hasta su ubicación actual por carretera para lo que se usaron hasta siete camiones con remolques y dos vehículos de dimensiones especiales para las piezas mayores.
El conjunto es un gran huevo formado por las velas de las naves  del almirante, en cuyo interior se encuentra Cristóbal Colón sujetando entre sus manos un mapa desenrollado y sobre los cuales transcurren las tres carabelas.



El último de los monumentos es su sepulcro, ubicado en el interior de la catedral de Sevilla, junto a la puerta del Príncipe.


Como ya dijimos anteriormente los restos de Colón fueron trasladados y sepultado en la Catedral de Santo Domingo en lo que hoy es la República Dominicana. 

Perdidos en la guerra de Rosellón con Francia territorios del norte de España, la República Dominicana fue moneda de cambio para la recuperación de estos terrenos. Por lo que hubo de nuevo trasladar los restos de Colón, optando llevarlos a la Habana (Cuba)


Los restos mortales fueron trasladado, llegando a la Habana el 5 de Enero de 1796, donde se le hace entrega a D. Felipe de Trespalacios, obispo de la Habana, quedando depositado en la Catedral.


Tras la independencia de Cuba en 1898, los restos mortales de Cristobal Colón sufriría un nuevo traslado. Con ello se abrió un nuevo debate de donde debería ser llevados, proponiéndose como posibles destinos la Rábida en Huelva, junto al sepulcro de los Reyes Católicos en Granada, en la Mezquita de Córdoba o en el Panteón de los Marinos Ilustres en San Fernando, Cádiz. Fue el descendiente de Colón, el duque de Veragua, quién al final decide que los restos de Colón debería reposar en la Catedral de Sevilla, en el sepulcro que Arturo Mélida realizó para albergar los restos y que en un principio permaneció en la Habana, trasladándose también a Sevilla.



lunes, 31 de octubre de 2022

DOS CALLES DE SEVILLA Y UNA LEYENDA: "LA CABEZA DEL REY DON PEDRO"

El busto de D. Pedro I en la hornacina del nº 30 de la calle "La Cabeza del Rey Don Pedro"

Hoy nos vamos de paseo al casco antiguo, cerca de la Plaza de La Alfalfa. Si paseamos por sus alrededores no muy lejos de allí nos encontramos dos calles, la calle "La cabeza del Rey Don Pedro" y la calle "Candilejo". Los nombres de las calles de cualquier ciudad tienen una explicación de su origen, pero... ¿Cuál fue el origen de esos topónimos?. Ya os adelanto que los nombres de estas dos calles atiende a una leyenda que a continuación os cuento.


El protagonista es Pedro I, rey de Castilla, apodado el cruel para unos y el justiciero para otros, según fuera sus detractores o sus seguidores quienes hablaran de él. Quizás el rey con mas apego a Sevilla.

Pedro I fue hijo de Alfonso XI, rey de Castilla y de María de Portugal, hija de Alfonso IV rey de Portugal, unidos en matrimonio por el acuerdo entre ambos reinos. Pero su padre a quién realmente amaba y con quien convivió la mayor parte de su vida, fue con Dª Leonor de Guzmán,  noble castellana, con quien tuvo 10 hijos (suele pasar cuando los enlaces se realizan por acuerdos y no por amor y no hay que ir muy lejos en la historia de España para encontrar infidelidades reales en la monarquía). 

Su padre se desentendió de su educación dejando a María de Portugal este acometido. Ella y su hijo establecieron su residencia en el Alcázar de Sevilla y fue ahí  donde Pedro I vivió gran parte de su vida, siempre bajo las amenazas y enemistad de sus hermanastros los Trastámara-Guzmán. He aquí donde empieza nuestra leyenda.

Un noble caballero afín a los Guzmanes, en concreto el hijo del Conde de Niebla, fue sembrando por toda la ciudad mentiras y atrocidades del rey con el fin de desgastar la imagen del monarca.

No tardó mucho en llegar a oídos del rey tales hechos, con idea de limpiar su honor, descartó cualquier acción condenatorio, ya que eso provocaría una guerra civil con los Trastámara, por lo que vio en un duelo la solución a su venganza. 

Una noche, conocedor de las costumbres de su difamador, lo esperó en la calle de Cuatro Cantillos (hoy es la intersección de las calles Cabeza del Rey Don Pedro y Candilejo) para retarle en duelo. La habilidad de Pedro I en el manejo de la espada hizo que venciera y que pusiera fin en su favor provocando su muerte. 

Aquí estaría situada la calle de Cuatro Cantillos. Podemos ver el busto del Rey y la ventana con el Candil

Alertada por el ruido de las espadas, una anciana de una vivienda cercana, cogiendo un candil para ver, comprobó como sucedía los hechos. Aunque en un principio no pudo reconocer las caras de los que se batían en duelo, si reconoció al rey cuando procedía a su huida, por su cojera y el chirrido de sus rodillas al andar, conocido en Sevilla. La anciana mitad sorprendida y mitad asustada a cualquier represalia,  cerró la ventana con el infortunio de que se le cayó el candil.

Don Tello de Guzmán, conde de Niebla, se personó en Palacio ante el rey y le exigió justicia por la muerte de su hijo. Para acallar rumores el rey mandó un pregón a toda la ciudad donde decía que se premiaría con cien doblas de oro a quien pudiera identificar al asesino y prometió que la cabeza de éste sería puesta en una hornacina en el lugar donde se produjo dicha acción.

Representa el candil que cuelga de la ventana donde estaría la anciana y donde contempló el asesinato

Ante el reclamo de la recompensa la anciana acudió al Alcázar y pidió audiencia con el rey. Cuando la recibió, la anciana puso como condición que para revelar el paradero de la persona quien mató al hijo del conde de Niebla, debería de estar a solas en una sala con el rey. El rey accedió y la anciana llevando a este frente a un espejo le dijo que él mismo estaba viendo al asesino.

Fue entonces cuando el rey comprendió que había sido identificado, por lo que ordenó a su mayordomo que pagara la recompensa a la anciana y la advertencia de que mantuviera en secreto la identidad, de lo contrario sería condenada a muerte. 

Conocedor de la noticia, D. Tello de Guzmán acudió de nuevo ante el rey para exigirle que cumpliera su promesa de exponer la cabeza de asesino en una hornacina en la calle de Cuatro Cantillos. El rey le dijo que estuviera allí esa misma tarde, que la cabeza quedará expuesta en el lugar tal y como prometió. 

Como era lógico se despertó gran expectación en la ciudad y ya desde tempranas horas de la tarde, se congregaron una gran cantidad de vecinos en el lugar, para así poder conocer con sus propios ojos el autor de la muerte del hijo del Conde de Niebla. 

Al lugar llegó el cortejo, encabezado por el verdugo y escoltado  por un dispositivo de guardias. En sus manos aportaba un cajón. Tras un redoble de tambor procedió a leer el pregonero el siguiente comunicado: "Manda el muy alto y poderoso rey D. Pedro que la cabeza de la persona que mató al hijo del conde de Niebla se exponga en un nicho en la pared en lugar donde sucedió su muerte, tal y como prometió. Pero por tratarse de persona principal y para conservar la tranquilidad, paz y sosiego de esta ciudad, el que no se conozca el autor, ya que entre las familias del autor y del muerto pueda haber bandos y luchas. Por ello se ordena que permanezca en el interior de la caja y se monte unas fuertes rejas de hierro, para evitar ser robado."

Cuando murió Pedro I, en una de las batallas que llevaba a cabo contra su hermano bastardo Enrique y una vez accedió al trono, nombró a D. Tello de Guzmán, nuevo gobernador de la ciudad. Este mandó a quitar la reja que protegía al cajón donde se encontraría la cabeza del asesino de su hijo. Una vez roto el cajón una exclamación entre los presentes se apoderó del lugar al descubrir que no eran restos óseos los que allí se hallaban, si no de un busto de piedra del propio Pedro I.

Finalmente se decidió conservar la efigie en el lugar montada. Pero ni la casa ni el busto son los originarios de la época. La casa fue derribada a finales del S. XVI y la nueva escultura que hoy vemos en la casa nº 30 de la calle "La Cabeza del Rey D. Pedro" es de muy posterior a los hechos que narra la leyenda. Es obra del escultor Marcos Cabrera, realizada en 1630 y encargada por el Ayuntamiento de Sevilla para recordar los hechos allí ocurridos. La originaria se encuentra en la "Casa de Pilatos" que fue recuperada de los derribos de la vivienda original. 

Es la actual casa donde se supone estaba la antigua y la ventana desde la que la anciana fue testigo de  la escena. 

domingo, 24 de abril de 2022

LAS COLUMNAS DE LA CALLE LA RÁBIDA

A poco que hayamos indagado en la historia de Sevilla, sabemos que son muchos los pueblos que durante años han habitado la ciudad (Romanos, Visigodos, Almohades, Judíos, Cristianos..). Son muchos los elementos heredados, además del carácter, costumbres y cultura, encontramos restos arquitectónicos, que hacen ecos del paso de las distintas civilizaciones y en muchas ocasiones como nuevo componente para otra construcción.

Muchas veces, los sevillanos de cuna no somos conocedores de estos elementos arquitectónicos que encontramos en la ciudad. Tal vez por estar tan acostumbrados de tenerlos entre nosotros y al verlos todos los días en nuestras calles, lo hemos hecho tan nuestro, que hemos perdido el interés de conocer sus orígenes.

Algo así debe de ocurrir con cuatro columnas que vemos en la calle La Rábida.


Estas columnas pertenecieron a la antigua Iglesia de Santa Cruz. Esta iglesia estuvo ubicada en lo que hoy conocemos como la Pza. de Santa Cruz. 

Cuando Fernando III toma la ciudad, se encuentra una serie de mezquitas que las convierte en Iglesias cristianas. 

Su hijo Alfonso X entrega a la comunidad Judía tres de estas antiguas mezquitas para convertirlas en sinagogas, entre ellas la que ocupaba la Pza. de Santa Cruz. Así pues, fue sinagoga desde 1252 hasta el 6 de Junio de 1391 cuando se produce una revuelta contra los judíos, acabando con la vida de esta zona de la ciudad. Después de este episodio, la sinagoga vuelve a convertirse en Iglesia para el culto Cristiano


Pero una nueva crónica histórica de la ciudad altera la fisonomía de la zona. La fechamos en 1812, cuando Sevilla se encontraba bajo la ocupación de los franceses y las autoridades que gobernaban la ciudad ordena el derribo definitivo de la Parroquia de Santa Cruz y a la reurbanización del lugar.

La parroquia estuvo itinerante en el Hospital de los Venerables Sacerdotes para finalizar en el lugar actual en la calle Mateos Gago.



Pues cuatro de estas columnas, de origen romano o visigodo y aprovechadas para construir las estructuras de lo que fue la mezquita, después sinagoga y por último iglesia cristiana han sobrevivido al tiempo y han terminado sujetando las rejas que rodean el Pabellón de Chile de la Exposición Iberoamericana del 1929. Por lo que probablemente estas columnas pueden presumir de haber sido testigos de la historia de nuestra ciudad, desde casi sus orígenes. 

domingo, 9 de enero de 2022

DE BENALIOFAR A SAN BERNARDO


Si salieras del casco antiguo de Sevilla, por lo que popularmente se conoce como la Puerta de la Carne y pasearas hacia el Este, a pocos metros encontrarías un barrio de viviendas donde predominan casas unifamiliares y calles estrechas. Puedes caer en la tentación de pensar que se trata de "Otro casco histórico". Te has topado con el Barrio de San Bernardo, pero ¿Por qué aparece aquí este barrio extramuros, con calles y casas de este estilo?. Sigue leyendo y lo sabrás.





El origen del barrio de San Bernardo lo encontramos en época almohade, cuando sucede dos momentos en la historia de estos terrenos extramuros.

La zona era ocupada por una pequeña laguna (Al-Buhayra), Almutamid, califa del reino taifa de Isbilya manda a desecar dicha laguna, por lo que se convertirá en un terreno muy fértil para la agricultura y por lo que pronto prosperará la creación de huertos frutales y terrenos de cultivo.

Un segundo momento en la historia del origen del Barrio de San Bernardo, nos traslada en el tiempo al año 1171, cunado el califa Abu Yacub Yusuf, manda a construir un palacio para sus días de ocio y descanso, dotándolo de jardines y junto a los huertos cultivado en la zona desecada.



Como ya hemos comentado la zona fue de terrenos muy fértil para la agricultura, eso condujo a que pronto apareciera un núcleo de población, arrabal de Isbilya, lo dataremos en el final del S. XI y el principio del S. XII, llamado Benaliofar. El carácter agrícola de sus pobladores hacen que se asienten en estos terrenos al amparo del Palacio, sus jardines y el cultivo en sus huertos.


Otro momento importante en el barrio y en la historia de Isbilya es el 20 de Agosto de 1247, día de San Bernardo. Ese día llega al lugar las tropas del Rey Fernando III, destruyendo todas las edificaciones existente en Benaliofar, con idea de asentar allí su campamento de donde partir la conquista y cristianización de la ciudad de Isbilya. Una vez conquistada la ciudad, Fernando III manda a construir una Ermita, en el lugar donde hoy ocupa la parroquia, en honor a San Bernardo, recordatorio del día en el que llega y monta su campamento. De este hecho y de esa ermita tomará el barrio su nombre.





En la baja edad media, se produce casi una despoblación de los terrenos. La Buhayra pasa a ser la Huerta del Rey y se produce una pugna entre la monarquía y los nobles de la ciudad por la propiedad de los terrenos. No será hasta finales del S XV, cuando los Reyes Católicos lo resuelva otorgando la propiedad de los terrenos a Catalina de Ribera. Por esa época empieza la reconstrucción del barrio, con la explotación de los terrenos en huertos, la reconstrucción del antiguo matadero y la construcción del convento dominico de Porta Coeli.

Durante el S XVI, San Bernardo encontrará un periodo de apogeo con la aparición de actividad industrial peligrosa, que buscan extramuros donde asentarse y desarrollar su actividad. En esa época se crean varios hornos de pan y la fundición de Juan Morel (1565), precedente del que fue a posteriori la fábrica de artillería. A finales del siglo se erige el primer templo parroquial.



Durante el S. XVII el barrio de San Bernardo, al igual que en el resto de Sevilla entra en etapas de vaivenes, afectando a la economía y a la demografía, encontrando su punto álgido en 1649, provocado por la epidemia llamada "La peste".

De nuevo en el siglo XVIII, el barrio de San Bernardo verá una recuperación económica y demográfica. A las buenas cosechas agrícolas del principio de siglo, se le suma la construcción de la fábrica de artillería en 1782. Tres años después veremos la construcción del actual templo parroquial del barrio, también en honor a San Bernardo.




En el S. XIX y la primera mitad del S. XX el barrio sufrirá la mayor de las transformaciones que jamás se hayan dado. Con la industrialización de la zona, pasa a desaparecer los huertos y se urbanizan los terrenos. Se entuba el Tagarete, arroyo  limítrofe del barrio, nido de epidemias, se termina la línea férrea entre Sevilla y Jerez (1860), se construye a ambos lados del barrio sendos puentes para salvar dichas vías del tren (el desaparecido puente de la Enramadilla y el conservado puente de San Bernardo) y se construye la estación de trenes de San Bernardo, popularmente conocido como la Estación de Cádiz. 

Todo esto en un principio trajo un auge económico al barrio pero en la segunda mitad de siglo se vuelve a producir un declive económico. El aislamiento geográfico con el resto de la ciudad provocado por las vías férreas, el envejecimiento de las viviendas y las ordenanzas municipales de entonces que no ayudan a su regeneración de los inmuebles, la gran riada y el desbordamiento del arroyo del Tamarguillo de 1961, el cierre de la fábrica de artillería en 1991 y la oferta de vivienda en el extrarradio de la cuidad donde poder vivir con mejor calidad, provocan la despoblación de nuevo del barrio.




Pero gracias al PGOU del 87, donde se produce el soterramiento de las vías del tren, la desaparición del puente de Enramadilla, la recuperación de lo que en su día fue el Palacio y los Jardines de la Buhayra o como se llamó posteiormente la Huerta del Rey. las nuevas ordenanzas urbanísticas que apoyan la construcción de nuevas viviendas, consiguió que San Bernardo fuese el barrio que hoy todos conocemos y podemos visitar, totalmente integrado al resto de Sevilla.




sábado, 18 de diciembre de 2021

EL LEGADO DE MARTINEZ MONTAÑES: SAN CRISTOBAL


 El nombre de Cristóbal significa el portador de Cristo. Y la leyenda cuenta que ocurriría algo así:

Tras conocer Cristóbal a un ermitaño e instruirle en la fe cristiana, éste le preguntó que como podía servir a Cristo. El ermitaño le contestó, que debido a su tamaño y a su fuerza, una buena forma de servir a Cristo, sería el ayudando a todos cruzar el río.

Llevaba un tiempo en este servicio, le llega un niño y le pide que le cruce a la otra orilla. Cuando procedía a cruzar el río, se produjo una gran crecida del éste y el mismo niño le pareció tan pesado como el plomo, todo esto hizo que el llegar a la otra orilla le resultase muy dificultoso.

Llegados a la otra orilla, Cristóbal le dice al niño:" Tú me has puesto en peligro. No creo que el mundo entero no sea tan pesado en mis hombros como lo has sido tú"

El niño le contestó: Tú no solo has tenido al mundo entero en tus hombros, sino al hombre que lo creó. Yo soy Cristo, tu Rey, a quién has servido en este oficio" Posteriormente el niño desvaneció.

Pero este santo es tan enorme como falso. Fue creado en la Edad Media para conjurar uno de los mayores temores apocalípticos de la época: la muerte repentina sin confesión bien por una parada cardiaca o por otra circunstancia que le indujera a una muerte súbita. El antídoto y protector era San Cristóbal. Bastaba con mirar una imagen suya por la mañana, para estar protegido durante todo el día de peligros. Así lo hace constar nuestro rico refranero, con refranes como estos:
"Glorioso San Cristóbal viéndote a la mañana
sin mal, riéndonos, por la noche nos vamos a la cama"
"Si del gran San Cristóbal hemos visto el retrato
ese día la muerte no ha de darnos mal trato"

Al igual que en muchas iglesias de la época, las del Salvador tiene como uno de sus imágenes a San Cristóbal. 


Es el primer encargo documentado que se conoce de Martínez Montañés, realizado para la Hermandad de los guanteros y el contrato es firmado con fecha del 19 de Agosto de 1597 por cuatro feligreses del collado del Salvador y vecinos de la calle Franco: Lucas Chamorro, Gabriel Ramírez, Diego de Rivera y Luis Gómez. 

En el aparece que el coste de la escultura ascendería a 110 ducados, de los que 30 fueron subvención del Ayuntamiento. En el pliego de condiciones, también se contemplaba que se debería de realizar con madera de Pino de la Sierra de Segura, Jaén y que la talla fuera hueca, por dentro. Con ello se conseguiría un doble objetivo que fuera menos pesada para que pudiera salir en procesión y que no se abriese la madera con las humedades y altas temperaturas que sufre nuestra tierra. Un último requisito era que estuviera terminada de talla y pintura en mayo del 1598, cosa que cumpliría, ya que se estrenaría en la procesión del corpus de ese mismo año.


Es la talla de mayor proporción conocida de Martínez Montañés, mide 2,47 m. Es tallada en madera de pino y vemos a San Cristóbal en la mano izquierda portando al niño Jesús y en su mano derecha sujetando una palma florecida en plata.


Como hemos dicho anteriormente fue concebido para procesionar por las calles de Sevilla y lo hacía en dos ocasiones, en el Corpus que organizaba la Hermandad Sacramental del Salvador y el día de su festividad, el 10 de Julio. Esto sucede hasta el siglo XIX que desaparece la Hermandad propietaria de la talla, aunque años después en alguna ocasión fue sacada en procesión por el gremio de los transportistas, recordemos que es su patrón, en una furgoneta de la época.