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martes, 12 de enero de 2016

EL HOSPITAL DE LA CARIDAD

La Hermandad de la Santa Caridad fue fundada en Sevilla a mediados del siglo XV, aunque hasta el 1578  no consta que fueran aprobadas las primeras reglas.
 
 Entre sus cometidos estaba el trasladar al hospital a los enfermos desvalidos, asistir espiritual y temporalmente a los reos que eran condenados a muerte y posteriormente enterrarlos. También prestaban auxilio cuando se producían riadas en el Guadalquivir y recogían a los cadáveres que se encontraban en sus orillas.
 
Tuvo su primera sede en una capilla, dedicada a San Jorge, construida en una de las Reales Atarazanas de Sevilla.
 
Esta capilla entra en estado de ruina, por lo que en 1644 se decide empezar las obras de una nueva iglesia. En 1663 entra en la Hermandad de la Caridad Miguel de Mañara y un año después es nombrado Hermano Mayor. Es el máximo propulsor de la construcción de la nueva iglesia, modificando incluso los planos originales de Pedro Sánchez Falconete. La fachada fue rematada por Leonardo de Figueroa.
 
La fachada de estilo barroco, se encuentra estructurada en tres cuerpos de altura. Los dos cuerpos superiores se encuentran decoradas con azulejos azules, en las que podemos ver a Santiago, San Jorge y la Fe, la Esperanza y la Caridad. Mas abajo a dos Reyes Santos, San Fernando, rey de Castilla y San Luis, Rey de Francia. La fachada aparece rematada por un ático precedido por una baranda de hierro y flanqueado por dos pináculos de ladrillo.
 
Fachada de la Iglesia del Hospital de la Caridad

Simboliza la Caridad. Data de la década de los años 1730
y su autor es José García

Simboliza la Esperanza. Data de la década del
1730. Su autor es José García
Simboliza la Fe. Data de la década del 1730.
Su autor es José García








 
 
 
 
 
San Jorge. Data de la década del 1730 y su
autor es José García
Santiago. Data de la década del 1730 y su autor es José
García
 
 
San Luis, Rey de Francia
San Fernando, Rey de Castilla
 
 
El interior del templo es de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón y una pequeña cúpula en el antiprebisterio. El decorado del interior del templo encontramos obras de Murillo, Valdés Leal, Pedro Roldán y Bernardo Simón de Pineda, en el que plasmaron la inspiración de Mañara acerca de la caridad cristiana.
 
Vista general hacia el altar. 

Cúpula
Detalle de la Cúpula
 
Coro
Tres son las obras que encontramos de Valdés Leal, "Finis gloriae mundi" e "In Ictu Oculi" a pie del templo y "El triunfo de la Santa Cruz" en el trascoro. En la obra de Valdés Leal vemos como plasma una profunda meditación sobre la muerte y los acontecimientos espirituales que la suceden

In Ictu Oculi

Finis gloriae mundi

El triunfo de la Santa Cruz
Siguiendo el recorrido por el templo se puede ver seis obras de Murillo, cuatro de los cuales fueron robados, en 1810, durante la guerra de la Independencia por el Mariscal Soult, para exhibirlos en su casa de Paris. Una vez fallecido, sus herederos lo vendieron y los podemos encontrar en varios museos del mundo. Estas obras fueron sustituidas por cuatro lienzos con escenas bíblicas de Manuel Luna, hasta que en el 2008 se decide hacer copias de los originales y volverlas a exponer en su lugar de origen.

"La curación del paralítico en la Piscina", obra de Murillo en 1670. El 12 de Enero de 1811 sale de Sevilla por orden del Mariscal Soult. Actualmente el original se encuentra en la Galería Nacional de Londres. Esta copia se realiza en el taller de Juan Luis Coto en 2008

"San Pedro liberado por el Angel" obra de Murillo en 1670. El 12 de Enero de 1811 sale de Sevilla por orden del Mariscal Soult. Actualmente el original se encuentra en el Mueso del Ermitage en San Petersburgo (Rusia). Esta copia se realiza en el taller de Juan Luis Coto en 2008

En el muro derecho encontramos dos bonitos retablos. El primero el del Cristo de la Caridad.
 
Miguel de Mañara, hermano mayor por entonces, le encarga  a Pedro Roldán la imagen de este Cristo. Fue tallado en 1670 y se le pagó 18700 reales. El hermano D. José de Echacharreta le confía la construcción del retablo a Bernardo Simón de Pineda. Se finaliza en 1673 y tiene un coste de 11000 reales. 
 
El 9 de Abril de 1673 el Cabildo de la Santa Caridad concedía este altar a D. José de Echacharreta para que a sus pies fuese enterrado. D. José de Echacharreta acepta la concesión y en agradecimiento costea el retablo.
 
 
 
El segundo retablo que encontramos es el dedicado a San José. Fueron promovidos por los Hermanos de la Santa Caridad D. Francisco del Castillo y su mujer Dª Francisca de Castro para decorar sus sepulturas situadas a los pies del retablo.
 
El retablo es también obra de Bernardo Simón de Pineda finalizándolo el 13 de Diciembre de 1671. En un principio fue presidido por un lienzo de la Flagelación de Cristo, realizado por Juan Fernández Navarrete "El Mudo". Pero el mal estado que presentaba este lienzo a finales del S. XVIII hizo que fuera sustituido por el actual San José. Su autor es anónimo y es de 1782.
 
 
En el muro izquierdo vemos dos retablos y encima de estos retablos vemos dos lienzos de Murillo, el primero "Abraham recibe a los tres Ángeles" y el segundo "El regreso del hijo pródigo". Estos lienzos son también copias de los originales y se encuentran en el National Gallery de Ottawa y en el National Gallery de Washington respectivamente.
 
 Debajo de éstas, se encuentra en primer lugar un ''San Juan de Dios con un enfermo'', uno de los dos cuadros de Murillo de la serie de la misericordia que no fueron robados; a continuación un retablo diseñado por Simón de Pineda, alberga una pintura de Murillo que representa la ''Anunciación''
 
 
La construcción del retablo mayor fue ejecutada entre 13 de Julio de 1670 y 6 de Febrero de 1675. Bernardo Simón de Pineda se encarga de la estructura arquitectónica, el escultor Pedro Roldán de la imaginería y del dorado y la policromía se encarga Valdés Leal. Las estructura y la imaginería tuvo un coste de 12000 ducados y el dorado y la policromía 10000 ducados.
 
En su centro hay un brillante grupo escultórico de gran tamaño que representa el Entierro de Cristo.
 
 
 
En 1662 los miembros de la hermandad consideraron la creación de un hospicio donde pudieran pasar la noche los vagabundos de la ciudad. El hospicio existió durante ocho años, tras los cuales la Hermandad tomó la decisión de ampliarlo y convertirlo en un hospital.
La Hermandad construyó anteriormente su Iglesia en una de las naves de las Reales Atarazanas.. Para realizar el proyecto del hospital se solicitó al Rey en 1672 una de las naves de las Reales Atarazanas que estaban colindantes con la Iglesia.
Se construyó la sala por el arquitecto Francisco Ruiz de Escalona, que se llamó Sala de Cristo y tenía un crucifijo, pero en 1674 se quedó pequeña dada la necesidad de plazas. Por ello, Miguel de Mañara decidió en 1675 tomar una nueva nave y realizar el mismo proceso que el anterior. Las dos naves edificadas habían sido hechas con columnas en el centro de la sala. Las obras duraron un año y fueron realizadas por el mismo arquitecto. Para dedicarla a la Virgen se encargó una escultura de Nuestra Señora del Rosario al pintor Juan de Valdés Leal y que la realizó hacia 1677. En 1678 se preparó una tercera nave bajo la advocación de San Antonio y, aunque la construcción de esta fue más económica, tardó mas en finalizarse, y se inauguró en 1682. En esta ocasión no se hizo con columnas y se mantuvo el techo abovedado original de las Atarazanas.
 En 1856 se construirá una cuarta sala en la siguiente nave por el arquitecto Francisco Cansino, que repite la estructura de la de San Antonio de Padua, pero dedicándola a San José.
 
EL PATIO Y LA SALA DE CABILDO:
 
 
Destaca el patio de acceso, dividido en dos partes separadas por un pasaje volado sobre columnas. El patio se encuentra flanqueado por tres de sus lados por columnas toscanas rematadas con arcos de medio punto y decorado con siete paneles de azulejos de 1700, de origen holandés, que representan escenas bíblicas que en un principio pertenecieron al Convento de los Descalzos de Cádiz. En cada uno de los espacios del patio se levanta una fuente de mármol con grupos escultóricos de la Fe y la Caridad, respectivamente, realizadas en Génova en 1682.
 
 

 
 
 

 

Desde el patio se accede a la antigua sala de cabildos, en la que se conservan distintos algunos objetos relacionados con Miguel de Mañara, como una de las espadas que le pertenecieron o la mascarilla mortuoria Las paredes recogen interesantes pinturas entre las que destaca un retrato de Mañara pintado por Valdés Leal y un crucificado obra de Zurbarán
 

 

 

 

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